domingo, 5 de agosto de 2007

Sobre las bondades del salchichón primavera

Esta mañana, vomité las ovejas de anoche. Pensé en las psicopolainas y en los perfumes corrompidos, boicoteados con propóleo. Los bolsillos de mis calzones estaban agujereados y mis manos demoradas. Rompí mi rama de dibujar tierra, hablé elogiosamente de un ex presidente en desgracia, prometí piedad a mis cucarachas y dije así:
“Muchas veces respiramos, e inflamos nuestras tripas con hielo. Somos solo entes desterrados, refugiados entre piernas inertes. Y son las menos, las que nos tomamos la libertad de no poner objeciones a nuestras propias certezas, aunque como humanos, sólo tengamos una.
Pero cada tantos años, personas penetran en nuestro corazón, como lo hace el mondadientes en las encías del asador. Es entonces cuando somos realmente seres. A pesar de las ramas, uno va galopando sin ver…”
Mi tío peronista asintió y se fue…muy menudo.

domingo, 15 de julio de 2007

El Yo, el Tú y Plaza Constitución

Sandeces se revelan. Y es que el miedo anticipatorio ante los vinos, ante el eco de un sapucay disfónico, hace que todo aquello que no queremos, se propague.
Vaya uno a saber desde qué ermitas, octogenarios fêtegalantes irrumpen con los pulgares en las sobaqueras, desdeñados en pro de una aprobación.
Se los ve en la cumbre, pero no en la plenitud. Es decir, son más insensatamente uno mismo.
Y son personas civilizadas, personajes de atormentada sensibilidad que usan ropas. Son casi un 93% ropa, lo que produce un desgarro entre lo hegemónico y lo visceral, entre los rieles y el mar.
Mientras tanto uno, absorto en esa idea, pierde toda noción de multiplicidad, de cojera invisible, de desdicha desatinada.
Sería al menos triste, que para estar seguros en medio de este estruendo, adoptemos conductas imperturbables y nos hagamos asimismo, prisioneros de sorpresas imaginarias.
Por lo pronto, lo que urge es oscilar regularmente entre nidos y etiquetas.

miércoles, 27 de junio de 2007

Mi primer quiste

Alguna vez estuve tentado en adoptar esa hipocresía que caracteriza al payador moderno. Esto incluía, por supuesto, una negligencia vestimentaria, con el agregado de una rabia iconoclasta, ambos derivados de la intoxicación por el cornezuelo de centeno. Pero esta farsa de dudoso gusto, sumada a los actos extraños y la singularidad de la actitud femenil, me ha llevado a ser pesimista sobre la existencia de un macho alfa en esos ámbitos.
No es novedad que en los inviernos prostatarios argentinos, la juventud concentre energías poiéticas con el objetivo de imprimir pieles. Mucho menos que mis palabras no sean la reminiscencia de un fuego. Mas allá de dichas dificultades, mantengo la convicción sobre esas intrigas pasajeras que no tienen nunca consecuencia.
Hagamos el ejercicio de colocar sobre un péndulo, aquellas pérdidas insensibles que se creyeron vicio. Notaremos así la aparición de seres lesionados por la privación del placer. El mal, entonces, será el único responsable de la inmolación del resentimiento y guardará así una nula relación con la crueldad.

lunes, 18 de junio de 2007

Ballotage

Hoy pensé en el suicidio. Tuve esa vanidad post mortem de
todo ciclista.
Entretanto, no sabía en verdad que la fuerza del estímulo no alcanza para el lector y que la selección de los componentes de lo comprendido determina la semántica de una vida. Pero en el caso específico de la lucidez, la figura de cada hombre en su espejo, carece de la nitidez del equilibrio.
Bien se sabe que el Rubik, es una invención del Partido Comunista chino en su empresa enajenadora y que lo que teje el eje que antepone el ojo es solamente un sustento material. Es, al menos sospechoso entonces, que el progreso histórico de la monogamia parezca no verse reflejado en la libido de los inventores de, paradójicamente, el fideo.
No es cierto, por otra parte, que la cantidad de lágrimas que se derraman por el mundo es constante. Sin embargo, desde que el hombre pasó del período paleolítico al neolítico, éste ha dado muestras de su obstinación por disolverse en el aire.
Algo similar ocurrió con la Pravda de Yaroslav y el Tetris, pero eso ya le compete a la CIA.
Es menester que concluya esta idea con el siguiente argumento cornuto: Nunca más volví a ver a “El Rulo”.

martes, 5 de junio de 2007

Le Petit Morte

Cuando un ser humano alcanza un nivel de conciencia tal que es capaz de caminar hasta 6 kilómetros por un chori, hace que nos replanteemos el negocio de la eutanasia.
Vernáculamente, hemos asistido a innumerables fratrías donde el nihilismo se acomoda cual Fluido no Newtoniano, en un sentido holístico.
Según se ha dicho, reprimir la libertad con leches implica convencernos de que en todas partes ni los píos deseos, ni el ferviente afán por el dinero representan un poder supremo.
Ahora bien. Es cierto que todos los militares siempre dicen que son solteros, sobretodo en un contexto habanero, pero sus recursos siempre imprimen cierta falta de ganancia poética, aunque convengamos que no es tema de mi competencia.
Para finalizar, y ya que hablamos de las monjas… simultáneamente.

sábado, 26 de mayo de 2007

"De cómo se infiere una superestructura"

Jamás recordare qué hombre justo ha dicho “el sexo es maravilloso solo cuando no se practica” y no me interesa que un gilastrún con pretensiones de erudito me lo recuerde.
Porque si pretendemos un análisis más o menos “inconcienzudo” sobre determinada obra, notaremos que la carestía de cerecita acarrea humedad, la humedad hongos, etc. Entonces: ¿Debemos responder al grito Mollo-superyoico: “Indio, deja el mezcal!”?
Es cierto, no somos indios…
Dicho de otra manera. Uno, en su afán de vida, arremete (con mayor o menor éxito) en el asedio a bípedos y/o cuadrúpedos que reúnan determinadas características de objeto, con el fin último (y no hablo de epicureismo) y culmine de “La obviedad del sexo”.
A esta altura, cualquier estúpido habría reflexionado: “¿Quiere decir que el equilibrio se produce antes de pegar el primer bife?” Tal vez, respondería el Gordo Neurona si ya hubiera llegado el delivery.

Lo cierto es que hay siglos construidos sobre ese fuego, medias naranjas flotantes sobre médanos de inconexiones, identificaciones, introyecciones introyectivas, terrores.
Nuestro favoritismo en convidar a fiestas a determinados personajes, cual sacerdotes consoladores de viudas con el sólido apoyo de anaqueles desinhibitorios, da cuenta de ello.
Quien haya seguido mi espiral con puntualidad, se estará desayunando que lo que he dicho, permite comprender el orígen de toda comparsa o fraude financiero.
De todas maneras, no me durás ni un sugus, mamita!